Se me abrieron los
cielos de la mente y un rayo Thindall me inspiró.
La ciencia de una cueva acababa de desmontar el mito, la leyenda y el cuento.
Las gentes sencillas ──e ignorantes── lloraron en abundancia de opresión y sus arroyos de esperanza se desvanecieron en Ayusos para hoy y hambre para mañana
Lo dice el reflán y, si no, lo digo yo:
Es la gelatina que se muerde la cola. Mejor un flan café de as Vendas da Barreira, que todo el merengue de la Iberoamérica dominicana
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